La gente PRIMERO

En el Distrito 26 de Florida, Cuba no es un tema lejano. Es una parte fundamental de nuestra comunidad. Es nuestra familia, nuestros amigos y nuestros seres queridos. Es la razón por la que tantas personas aquí entienden lo que significa dejarlo todo atrás y, aun así, seguir luchando por el país que aman. Por eso necesitamos un cambio. No más consignas. No más politiquería.

Las familias cubanas enfrentan apagones, escasez de alimentos y medicinas, y una economía que no funciona para ellas. Estas condiciones no aparecieron de la noche a la mañana. Son el resultado de décadas de fracaso de un gobierno cubano que ha restringido las libertades y administrado mal su economía. También son consecuencia de políticas estadounidenses que han aislado a Cuba sin lograr un cambio significativo.

Quiero dejar algo muy claro: el gobierno cubano le ha fallado a su pueblo. Ha negado libertades políticas, limitado las oportunidades y castigado a quienes se atreven a disentir. Nada justifica eso. Pero después de más de 60 años aplicando el mismo enfoque desde Estados Unidos, también tenemos que hacernos una pregunta difícil: ¿qué han logrado realmente nuestros líderes?

Durante generaciones, Estados Unidos ha mantenido un amplio embargo económico contra Cuba con el objetivo de presionar al gobierno. En la práctica, las restricciones generales al comercio, al financiamiento y al acceso a los mercados internacionales han dificultado que Cuba obtenga productos esenciales, incluidos combustible, medicinas y apoyo para su infraestructura. Cuando esos sistemas fallan, cuando se va la luz y cuando los hospitales no tienen lo que necesitan, no son los funcionarios del gobierno quienes sufren. Siempre es el pueblo. Son las familias cubanas las que se quedan sin lo necesario.

Después de seis décadas, los resultados están claros: el embargo no ha llevado la democracia a Cuba. No ha terminado con la represión política. Sí ha contribuido al sufrimiento de la gente común. Cuando una política no ha funcionado en 60 años, tenemos la responsabilidad de reconsiderarla. Entonces, ¿por qué no se está haciendo nada diferente?

He hablado con familias aquí, en el sur de Florida, que todavía tienen seres queridos en la isla. Personas que se van a dormir preguntándose si sus familiares tienen electricidad, acceso a medicinas o suficiente comida. Esto no es un problema abstracto. Está afectando a nuestra comunidad todos los días, y estas familias merecen líderes que se concentren en soluciones, no solamente en discursos. Durante años, políticos como Ron DeSantis y Mario Díaz-Balart han construido toda su identidad política hablando de Cuba. Décadas repitiendo el mismo enfoque. Pero los discursos fuertes no son una estrategia. Repetir las mismas políticas sin obtener resultados no es liderazgo.

¿Qué resultados han entregado realmente?

Si de verdad queremos apoyar al pueblo cubano, necesitamos políticas que realmente lo ayuden. Estar del lado del pueblo significa rechazar las falsas alternativas. Podemos reconocer dos verdades al mismo tiempo:
1 El gobierno cubano debe rendir cuentas por la represión, la corrupción y las violaciones de los derechos humanos.
2. Las políticas estadounidenses que aumentan el sufrimiento humano sin lograr cambios deben ser reevaluadas.

Existe un enfoque más inteligente, más efectivo y, francamente, bastante obvio: sancionar al régimen, no castigar al pueblo. Debemos concentrar las sanciones en los funcionarios responsables de la corrupción y de las violaciones de los derechos humanos, en lugar de imponer restricciones generales que afectan a toda la población. Debemos ejercer presión donde realmente importa, pero permitir un mayor acceso a alimentos, medicinas, ayuda humanitaria e infraestructura civil, especialmente al sistema energético.

Si soy elegida:
Implementaré sanciones específicas contra funcionarios corruptos, en lugar de imponer sufrimiento generalizado a la población.
Trabajaré con nuestros aliados internacionales para estabilizar el acceso al combustible y a los servicios esenciales, para que las familias cubanas no sigan viviendo a oscuras, literalmente. Ampliaré el acceso humanitario a alimentos, medicinas y asistencia energética. Trabajaré para ampliar el acceso a internet y a herramientas de comunicación, para que los cubanos puedan conectarse, organizarse y defender su propio futuro. Protegeré los vínculos familiares mediante las remesas y los viajes. Haré el trabajo del que nuestros líderes anteriores solamente han hablado.Impulsaré políticas enfocadas en resultados reales.

El pueblo cubano no es un tema de campaña. No es una estrategia política. Son seres humanos que merecen libertad, dignidad y oportunidades. Y no deberían tener que enfrentar esta lucha solos. El Distrito 26 de Florida necesita una representante que realmente se preocupe por las personas, no por la politiquería. Les pido la oportunidad de lograr resultados reales para el pueblo cubano.